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Crónica del Bilbao BBK Live 2019

Jueves, 11 de julio

Todo empezaba con Delaporte en el escenario Firestone. El dúo italo-español sigue con la presentación de su debut Como Anoche y esta vez lo hizo en un escenario que se les quedó pequeño y a una hora no demasiado apropiada, aunque creemos que es el año de consenso para que a partir del año que viene consigan más repercusión porque, más allá de su gran éxito ‘Un Jardín‘, tienen las armas ideales para llegar muy alto, véase ‘Ni Un Beso‘, ‘Superman‘ o ‘Me Encanta‘. La revelación electrónica del año. Tras ellos, una buena dosis de rock con una de nuestras joyas destacadas, The Psychotic Monks, que a pesar de haber actuado en emblemáticos lugares como el plató de KEXP, todavía no habían pisado nuestro país. Desde aquí nuestro agradecimiento al festival. Y a pesar de tener a un grande como John Grant en el escenario Bestean, nos decidimos por otro descubrimiento tras indagar por el cartel de esta decimocuarta edición: Ider, y así escuchar algunos de los temas que aparecerán en su álbum debut Emotional Education, a la venta el 19 de julio.

A continuación, una de las mejores bandas de nuestro país, Vetusta Morla, tomaban el escenario principal para dar un concierto extraordinario, muy parecido al del Festival de Les Arts un mes antes, pero esta vez sin fuegos artificiales. Y aunque no nos guste que no se escabullan demasiado en La Deriva, nuestro álbum favorito de la banda, los hits de los anteriores y predecesores lo solucionan: escuchar canciones como ‘Maldita Dulzura‘, ‘23 de junio‘, ‘Copenhague‘, ‘Valiente‘ o ‘Los Días Raros‘ en un paraje como Kobetamendi, no tiene precio. La banda en general y Pucho en particular, estuvieron en una forma envidiable, y aprovecharon su actuación para desear que no pasaran 5 años más (desde su última vez) para su vuelta, así como para llamar a las masas a los conciertos en salas.

Luego recuperamos la calma, y energías, mientras escuchábamos a Nils Frahm —a quien actuar algo más tarde le hubiese potenciado mucho más la actuación ofrecida— y volvíamos al escenario Nagusia para el momento más hooligan del festival: Liam Gallagher salía al ritmo de ‘Fuckin In The Bushes‘ y desgranaba en una hora y quince minutos, sus mejores temas propios, de Oasis (que no son tan suyos) con ‘Rock & Roll Star‘, ‘Morning Glory‘, ‘Cigarettes & Alcohol‘ y ‘Columbia‘ entre otras, y las nuevas ‘Shockwave‘ y ‘The River‘ que son un cañón y ayudan a vislumbrar un buen segundo álbum en solitario. Todo salió como estaba planeado, y es que tantos temas de Oasis cantados por su frontman, con lo que se echa de menos a la extinta banda británica, Liam sólo podía salir victorioso a pesar de momentáneos problemas de garganta, llegando a no poder cantar a la primera ‘Bold‘, a lo que el mancuniano espetó al público que “debían sentirse afortunados de haber vivido una versión extendida de esa canción”. No podíamos perdernos a Thom Yorke en solitario ni a Nicola Cruz, uno de los solapes notorios del festival, así que empezamos con el lider de Radiohead y acabamos en la carpa Gora! con la gran sesión de tintes latinos del francés y con el ambiente mucho más animado.

Y para acabar el primer día: la primera aparición (de las dos) de Julian Casablancas, esta vez con The Voidz presentando su fantástico Virtue, nunca es tarde (actuaron más tarde de lo planeado, que ya eran las 2 de la mañana) si la dicha es buena; para luego cerrar el festival entre Honey Dijon y Mr. K!.

Viernes, 12 de julio

La segunda jornada del festival fue como cuando te comes un plato que te gusta mucho pero te dejas lo mejor para el final, y durante la comilona no puedes parar de pensar en esa última parte… Y es que una jornada con The Strokes a la cabeza no podría provocar ninguna otra cosa. Pero había que disfrutar de todo lo demás, por supuesto, y el gozo empezó con los exquisitos temas R&B ambientales de Oso Leone, el poderío punk de Mourn, que tienen nuevo batería tras la marcha de Antonio Postius para centrarse en nuevos proyectos y el noise de Uniforms, que manufacturaron un potente directo.

Luego Brockhampton ponían la nota de rap, que siguen con su intención de revitalizar el término de boyband —se autodenominaron la mejor banda de chicos del mundo también durante su actuación en el festival— para llevárselo a su terreno a través de un directo muy ambicioso. Aunque uno de los reales protagonistas del día llegaban justo después, porque IDLES volvían a nuestro país a seguir demostrando que son la banda punk del momento, aunque ellos no quieran llamarse así porque dicen que “solo sonamos violentos”. Y es que los temas de sus dos álbumes de estudio encajan perfectamente en directo, con mención especial para ‘Mother‘, ‘1049 Gotho‘ o la imparable ‘Samaritans‘. Estos conciertos son los que hacen mella y provocan que una banda acabe siendo muy grande, que es el futuro que les espera.

Y claro, la reina de la noche era Rosalía. Para muchos era nuestra primera vez con la catalana y no podía haber sido mejor. Y no solo para nosotros: el público estaba lleno de gente que nunca había ido antes a un concierto/festival, lo que significa lo transversal que es su música. ¿Y su actuación? Un concierto de Rosalía engloba todo lo que necesita el concierto de una artista masiva de talla mundial que trascenderá durante muchos años: canciones que son himnos asentados como ‘Malamente‘ o ‘Brillo‘, hits masivos de la talla de ‘Con Altura‘ y ‘Aute Cuture‘, el empoderamiento femenino de ‘A NINGÚN HOMBRE‘, el guiño a los estilos de los que ha aprendido y con los que ha llegado a lo más alto cuando ocurrió la versión de ‘Te Estoy Amando Locamente‘ de Las Grecas, baladas que transforman el vello en escarpias y nos ponen los pies en el suelo después de tanto éxtasis gracias a ‘Barefoot In The Park‘, bailes hechos a medida para cada momento y una voz impecable que resalta a capella en ese imborrable momento cuando interpretó ‘Catalina‘ entre los surcos de Kobetamendi, mientras se emocionaba. Al final no hubo momento ‘Milionària‘ pero sí completó el bis con una emocionante ‘Dio$ No$ Libre Del Dinero“. Rosalía comentó que estuvo en el festival hace un año y medio y jamás habría esperado que fuese a volver con un público hasta la bandera. Aunque creemos que ya se está acostumbrando.

Y lo de The Strokes… llegaron tarde (como siempre) pero el grupo más deseado de nuestra edición ofrecieron el que es para muchos uno de los mejores conciertos de la historia del festival. El grupo más deseado de esta edición, hicieron lo de siempre, pero mejor: soltar sus mejores hits pero centrados en lo mejor de su discografía, lo cuál se engloba en sus primeras obras: Is This It, Room On Fire y First Impressions Of Earth. Y entonces vuelves a esos años en los que los descubriste, mp3 o iPod en mano, y empezaste a descubrir el rock alternativo… y disfrutas al máximo el show. Julián Casablancas, estuvo muy hablador durante todo el concierto y los miembros de la banda no pararon de bromear y reírse entre ellos entre canciones. Seguirán pasando las décadas en el calendario pero no pasarán los años por ‘Last Nite‘, ‘Reptilia‘, ‘You Only Live Once‘, ‘Hard To Explain‘, ‘The Modern Age‘, ‘Is This It‘, ‘12:51‘, la perla de la noche ‘Ize Of The World‘… las canciones de nuestra vida.

Y si tras esta supernova de emociones, tienes al fantástico dúo parisino The Blaze presentando su debut Dancehall en el segundo escenario y, justo después, a Laurent Garnier en Basoa para acabar la noche, pues poco más se puede pedir a este día perfecto.

Sábado, 13 de julio

Y llegaba la última jornada tras dos posteriores en las que habíamos visto tanto a los grupos de nuestra vida (The Strokes, ̶O̶a̶s̶i̶s̶ Liam Gallagher, Vetusta Morla), como a otros que podrían serlo en el futuro como Idles, Brockhampton o The Blaze, por lo que llegaba una jornada de explorar los escenarios del festival en búsqueda del concierto del día mediante artistas que no eran tanto como nuestros favoritos. Y es que a la generación millenial le ha llegado tarde Weezer, el grupo del día, para ver a uno de los grupos británicos del año: Shame, que presentaban su álbum debut, Songs Of Praise.

Pero, mucho antes, había que decidir también: ¿Cala Vento o Perro? Menudo solape, Pero es que los primeros han vuelto a sacar un discazo y el dúo ganó el duelo. Por cierto, ¿cuántos álbumes debut se presentaban en esta edición? Porque Viagra Boys se sumaban a la cifra con su Street Worms, publicado el año pasado. Un grupo sobrado de carisma y canciones tan buenas que no somos conscientes de lo afortunados de haberlos tenido en el festival. Aunque verlos suponía perderse a Nathy Peluso en el escenario principal porque la vida no es perfecta. Y con la misma sensación que nos dejaban Viagra Boys, lo hacían Boy Azooga, un grupo musicalmente distópico que ya ha pasado por la emblemática KEXP a pesar de que por nuestros lares no sean muy conocidos… ¿hasta ahora?

Y ya sabemos que tras los británicos había más grupos. Y de los que no necesitan presentación como Vince Staples, Hot Chip, Cut Copy, Charlotte Adigéri —en este caso sí la vimos y disfrutamos— y 2manyDjs en dj set; pero en el recinto del Bilbao BBK Live hay dos zonas que uno no se puede permitir no perderse en ellas durante horas: Basoa y Lasai. Y a partir de medianoche allí nos quedamos, porque más allá del romanticismo que provocan ambos emplazamientos únicos, además allí podrías encontrar a tótems de la electrónica como Todd Terje, John Talabot, Phuong-Dan y Neul. Una manera envidiable de poner punto y final al festival.

Esta edición ha reafirmado la posición del festival como uno de los más completos. Cuenta con un enclave inimitable, tanto el recinto como su camping, y todo confluye también por la ciudad de Bilbao, de sobra capaz de albergar a los asistentes del festival con la mejor comida y bebida y de ofrecer sus mejores espacios para que la organización lleve la música a sus calles como ocurrió con artistas de la talla de Los Hermanos Cubero, Pony Bravo, Cupido y Mujeres, entre otros. Bilbao BBK Live 2019 ha contado con 112.800 asistentes venidos desde 100 países diferentes según la organización del festival.

Bilbao BBK Live 2020 tendrá lugar del 9 al 11 de julio en el monte Kobetamendi de Bilbao, y los abonos ya están a la venta en la web del festival a un precio de 96€ (más gastos).

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