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Crónica del FIB 2019

No vamos a descubrir la penicilina a estas alturas: el FIB ha cambiado, y mucho. Por una serie de catastróficas desdichas, se podría decir. Un lustro acarreando una deuda económica ha ido haciendo mella en el cartel, a pesar de que todavía se podían incluir grandes nombres en él como Arctic Monkeys en 2013, Kendrick Lamar en 2015, The Weeknd y Red Hot Chili Peppers (con un sold out que es ahora mismo casi una utopía) o esos The Killers del año pasado. Y este año ha llegado el gran cambio, comentado por el propio Melvin Benn (director del festival): en los próximos años, el festival va a buscar la rentabilidad. ¿Y qué significa esto? Un jueves de un sólo escenario por el que el número de artistas que pasarán por el se reduce a seis, con la ampliación de oferta de los djs del South Beach Stage, si es que cuenta. ¿Y qué cabezas de cartel nos esperan próximamente? Esto ya es cuestión de gustos. ¿O no? ¿Fatboy Slim es un buen cabeza de cartel para un 25 aniversario? Sabemos que hay muy pocos grandes nombres haciendo giras este año, pero ha habido consenso en que no lo es. Recuerden que nombres como Foals o New Order pisarán la Comunidad Valenciana la próxima semana, y otros como Phoenix, Janelle Monáe, Metronomy o Jungle, entre otros, han estado el mismo fin de semana en el país vecino, Portugal. Pero no han pasado por aquí. Quizás si lo hubiesen hecho, otro gallo hubiese cantado, pero no ha sido así. El festival se ha abierto a sonidos más electrónicos y de hip-hop, que a las guitarras, y eso al fiber de toda la vida no le gusta. Queremos pensar que nos hemos hecho mayores mientras el FIB intenta rejuvenecer. Y se entristece porque para todos ha sido mucho más que un festival, es parte de nosotros. Y ese sentimiento nunca lo podrán conseguir festivales como el Mad Cool Festival, cuyo presupuesto creemos que va a hacer mucho daño al Festival de Benicàssim, porque los cabezas de cartel que nos gustaban para la localidad castellonense, van a ir allí a golpe de talonario… y al FIB le toca dar una vuelta a su programación.

Y después de un año en el que en cada anuncio, el cartel se aproximaba menos a nuestros gustos, llegaba el 25 aniversario. En un año además en que, personalmente y por primera vez en siete años, unos no podían asistir a todas las jornadas del festival. El jueves y el domingo fueron las fechas elegidas para llegar al recinto de conciertos de Benicàssim para comprobar si todo había sido un espejismo y nada había cambiado, pero llegar en la primera jornada y ver el Escenario ̶M̶a̶r̶a̶v̶i̶l̶l̶a̶s̶ Las Palmas precintado, fue como la descripción gráfica de lo que habíamos pasado durante los últimos 365 días. Luego vimos a Novio Caballo, protagonistas del primer concierto del 25 aniversario, y bueno. Muy buenas las pakoras que nos estuvimos comiendo en ese tiempo. Pero no pasaba nada porque llegaban al Escenario Carrefour el que es para nosotros, con permiso de IDLES, la banda del año. Porque Benicàssim siempre ha tenido el poder de traernos a verdaderas joyas de las islas británicas, y aunque este año en menor medida, ahí estaban —con 15 minutos de retraso— en la primera jornada unos Fontaines D.C. que son de lo mejor que nos ha dado Irlanda. El mal sabor de boca que nos dio que cancelaran su gira por sala de hace unos meses, que nos hubiera dado el honor de ver a una banda de tal calibre en salas de 200 personas, se fraguó sobre el escenario principal del FIB tras disfrutar de una de las canciones del año facturada por ellos mismos, esa ‘Boys In The Better Land‘ que todavía tiene más garra si cabe que en el disco, o la melancólica ‘Television Screens‘. Por tiempo se dejaron un tema por tocar, pero no pasa nada. Lúcidos, desgarradores, potentes, ácidos y muy molones… Son tan buenos que te obligan a ir desde Valencia a Benicàssim y volver, casi sin poder, sólo para verles a ellos. Y vaya si valió la pena.

Y después de dos días en barbecho, el domingo se pareció bastante a lo que era un gran día de fiesta en años anteriores. Empezando con grupos que siempre han estado ahí como Disco Las Palmeras! y otros que lo estarán siempre en un futuro como Cupido y Cariño; Soleá Morente con Napoleón Solo que llevó a Benicàssim la más que necesaria nota de flamenco en estos últimos años más allá de sus propios circuitos, hasta llegar a un George Ezra pletórico que hizo las delicias del público británico que hizo bailar y corear sus versos a todo el recinto con la ayuda de una banda fantástica, trompetistas incluidos. También hubo tiempo para el empoderamiento con Ezra Furman y su música ácida que, ni mucho menos, es para todos los paladares. Para luego llegar a los que nunca fallaron, fallan ni fallarán, como han hecho en 12 de las 25 ediciones del FIB: Franz Ferdinand, que tocaron los mejores temas de su carrera con la ayuda de su nuevo baterista, ya que hace dos semanas que el baterista principal Paul Thomson, se fracturó dos dedos de la mano tras un accidente. Aunque se subió al escenario igualmente a hacer coros y tocar la pandereta. Y para acabar: Vetusta Morla. Los de Tres Cantos han sido el primer grupo nacional que ha conseguido ser cabeza de cartel principal en las 25 ediciones del Festival Internacional de Benicàssim y, por supuesto, han sido criticados hasta la saciedad porque para nosotros, lo de fuera siempre es mejor. Un grupo independiente, que empezó publicando su debut bajo el amparo de su propio sello, como tantos otros, que llega al nivel que han llegado ellos (incluso vendiendo 38.000 entradas en La Caja Mágica) se merece el mayor de los respetos. El concierto fue uno de los mayores homenajes a la música nacional que hemos visto en mucho tiempo, mientras ellos mismos homenajeaban su propia carrera rememorando ‘Un Día En El Mundo‘ tocando sus canciones mientras aparecían de fondo imágenes de hace una década, ya sea de ellos mismos en el estudio grabando el disco que sonaba 11 años después en Benicàssim o del público de entonces cantando las canciones desde las primeras filas al unísono con Pucho. Un broche de oro para un FIB que acaba de ser comprado por la promotora del Arenal Sound y que, una vez más, abarca un futuro incierto. El FIB ha muerto. ¡VIVA EL FIB!

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